domingo, 14 de octubre de 2012

La historia detrás de mi primer logotipo


Crónicas de mi odisea

Siempre he pensado que uno nunca está de acuerdo con lo que hace a veces. Este es el primer logotipo que hago como marca personal y no fue nada fácil llegar a él. Primero planteé el concepto de cómo me quiero mostrar; bueno, soy un diseñador gráfico peruano amigable en el cual puedes confiar, suena muy optimista pero creo en la primera impresión.

Los primero que me pregunte es ¿Cómo demostrar que soy peruano? Creo que todos estamos algo cansados de ver siempre Machu Picchu o las líneas de Nazca, entonces busqué por el otro lado mientras se me ocurría algo para lo peruano, para dar a entender que soy confiable pensé en una lluvia de ideas como algo que genere confianza, algo seguro, algo que muestre fidelidad en general y rebuscando imágenes encontré una simpática imagen de un perrito en síntesis muy lúdico, debo de admitir que llamó mucho mi atención, pues me gustan los perros y tengo uno. Fue divertido asociar que el perro es conocido como el mejor amigo del hombre y se caracteriza por su fidelidad y en algunos casos lo asocian con la seguridad. No lo pensé más, que sea un perrito lúdico y amigable, y aquí viene la parte más graciosa.

En el 2011 tuve la oportunidad de viajar a Túcume con mis compañeros para un trabajo de campo y en uno de los tantos almuerzos conocimos un simpático perro peruano de la dueña del restaurante que respondía al nombre de Draco, no pasó más de un minuto para que mis compañeros me asocien con el perro por ser flaco y coincidir con mi peinado.
 
Es así que me pregunté a mi mismo ¿Por qué no un perro peruano? Puede ser otra forma de mirar al Perú. Así nació la síntesis de un pequeño perrito peruano con un peinado singular, se veía simpático y bueno más allá de la seriedad, sentía que reflejaba mi sentido del humor, personalidad, etc.

Ya tenía las 3 ideas en un solo isotipo, el último paso era el nombre, ¿Cómo me iba a llamar?, mi nombre no me convencía pues sentía que no era muy comercial, probé distintos y no llegaba a uno conciso. Tantos fueron los intentos que llegué al estrés y se convirtió en una molestia por un momento, me puse a pensar que diría este perrito que no tiene nombre, seguro estaría enojado, ¿Qué me diría?, imaginé a mi propia creación reclamándome por un nombre, pero los perros no hablan, ¿una onomatopeya?, ¿Guau?, no; ¿Ruf?, no; hasta que de la molestia dije “Grrr”, y me sorprendí porque sonaba a molestia y no iba tan mal.

Así que sin preguntarle a nadie le puse Grrr! Studio, para sentir que no había nacido de la nada esa onomatopeya dije que si por a o b motivo me preguntaban, diría que Grrr! Es como un manifiesto, como un reclamo que un perrito también puede hacer si no está de acuerdo con algo, total como diseñador gráfico soy un comunicador visual. Aparte llegué a la conclusión que me divertía ver como todos trataban de pronunciar “Grrr!” a su estilo; así fue como llegué a terminar mi primer logotipo.
 
 
 
 



 

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